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El documento de identidad en el tiempo

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Hoy sofisticados sofware se encargan de la de búsqueda y comparación de los registros dactilares, bajo observación de profesionales calificados de la Policía Nacional

El 21 de enero de 1924 se expedía la primera cédula de identidad paraguaya a un poblador de la localidad de Villeta. Desde entonces iniciaba un proceso de gran importancia para nuestra vida como nación: dotar de documentación a los ciudadanos. Hasta hoy se llevan tramitados más de 8.500.000 documentos de identidad. En esta publicación narramos parte de esta historia y la del Departamento de Identificaciones de la Policía Nacional.

Uno de los lugares más concurridos en estos meses -además de los hospitales, abarrotados de casos sospechosos de dengue- es el Departamento de Identificaciones de la Policía Nacional. Manteniendo vigente la vieja costumbre del “a última hora”, miles de personas se agolpan a diario tanto en la sede central ubicada sobre la avenida Boggiani, en Asunción, como en las 89 oficinas regionales en todo el territorio, para la gestión documentos, en especial cédulas de identidad.

En el mes de enero, la institución que controla la identificación de las personas informó que se llegó a emitir entre 1.150 a 1.400 cédulas de identidad por día y que se alcanzó a atender a unas 5.500 personas por jornada.

Según el Departamento de Estadísticas de Identificaciones, durante el 2019 se expidió un total de 848.521 cédulas de identidad, y de estas, 146.382 fueron personas que obtuvieron su documento por primera vez. También se otorgaron 775.644 certificados de antecedentes y 67.811 pasaportes.

La posibilidad de gestionar tal volumen de documentos a diario responde en la actualidad a un alto grado de digitalización de los sistemas y procesos. Pero, ¿dónde comenzó todo el ordenamiento de la identidad de los ciudadanos y ciudadanas en forma de registro nacional?

Un dato concreto lo ofrece el Comisario Principal Juan Ramón Riveros Florentín, en su material “Historia del Departamento de Investigaciones”. La que puede considerarse la primera cédula de identidad, que de hecho lleva el Nº 1, fue emitida, según consta en el Archivo Oficial del Departamento de Identificaciones, el 21 de enero de 1924, a nombre de Modesto Hidalgo, un ciudadano nacido en la ciudad de Villeta. En la actualidad ya se ha superado la cifra de 8.500.000 cédulas expedidas (cifra que no representa la densidad poblacional), según explicaron desde la institución.

“El derecho a tener una identidad es algo que está garantizado en la Constitución Nacional y en la actualidad es un requisito fundamental para realizar cualquier gestión o actividad, tanto en el territorio nacional como en el exterior. La globalización y la tecnología permiten hoy tener una red a nivel mundial para el manejo de las identidades de las personas. Esto le garantiza a las mismas también acceder a su derechos. Felizmente, la gente se ha concienciado mucho en las últimas décadas. La cedulación de menores, por ejemplo, se ha incrementado considerablemente”, explicó el Jefe del Departamento de Identificaciones, Comisario Principal Reinaldo López Vázquez.

LOS ANTECEDENTES

Los antecedentes históricos de la identificación de personas, según desarrolla Comisario Riveros Florentín en su trabajo, se remontan a 1843, específicamente al 8 de marzo de ese año, día en que fue creado el Departamento de la Policía de la Capital, que tuvo como primer jefe a Pedro Nolasco Fernández. Ya para 1870, con el aumento de la población y la actividad en diversos rubros, se vio la necesidad de pensar en un sistema de documentación de la ciudadanía, en especial, para el desplazamiento al exterior. Tres años después, el Poder Ejecutivo dispuso que toda persona que quisiera ausentarse del país, así como viajar por zonas del interior territorio, debería contar con un documento, un pasaporte, expedido por la Policía.

Riveros reseña que tras la firma de un convenio internacional en Argentina, el 20 de octubre de 1905, se estableció entre los representantes del país anfitrión y de Paraguay, Brasil y Uruguay, facilitar que “toda persona honesta” pueda registrar en la oficina de identificaciones sus antecedentes y su huella digital. Este convenio derivó en la creación del Gabinete de Identificación, a inicios del año 1906. “Entonces no se expedía aun cédula de identidad pero si el pasaporte policial y el certificado de buena conducta”, acota la reseña histórica.

El 19 de enero de 1921, la Jefatura de Policía estableció la Sección de Identificación en las comisarías Primera, Segunda y Tercera, donde desde enero de 1924 inició la expedición de la cédula de identidad. Recién en 1962 entró en vigencia la cédula de tipo carnet.

Desde 1936 se decretó también la obligatoriedad de la cédula paraguaya para los extranjeros radicados en el país. Hasta la actualidad, unos 4.000 foráneos residente aquí ya accedieron a este documento.

EVOLUCIÓN

La cédula de identidad ha pasado por varias etapas y procesos y en la actualidad incorpora elementos que se ajustan a estándares internacionales de seguridad. De más está decir que la tecnología ha sido una herramienta fundamental en estos cambios. Las cédulas actuales incorporan incluso detalles como la bandera, el escudo nacional y hasta diseños de encajes de ñandutí

En antiguos formatos se puede observar, por ejemplo, datos que anteriormente se consignaban y ahora ya no, como la profesión, y otros que se fueron agregando, como el sexo.

Según explicó el Jefe del Departamento de Identificaciones, Comisario Reinaldo López, hoy los documentos de identidad y la estructura para la elaboración y gestión de los mismos, así como de toda la información estadística y de identificación que proveen, están apoyados por un sistema de primer nivel.

Comisario Reinaldo López Vázquez, jefe del Departamento de Identificaciones de la Policía Nacional. Como muestra de esta evolución, desde el 2018, el Gobierno, bajo iniciativa de Secretaría Nacional de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, puso en marcha la Identidad Electrónica, que consiste en una identificación digital única que permite a cada usuario realizar trámites en línea con el Estado.

No obstante, la cedulación integral en el Paraguay todavía tiene muchos desafíos por delante. Según datos del 2017, en el Paraguay había todavía unas 800.000 personas sin cédula de identidad.

El Archivo de Identificaciones, un importante acervo en riesgo

Comisario Arévalos, jefe de Archivo. Históricamente la identificación de las personas tiene dos partes básicas: por un lado la cédula de identidad, y por otro, el prontuario policial. En este segundo documento se registran los datos más importantes de la persona y queda almacenado en los archivos del Departamento de Identificaciones.

Si bien hoy los legajos y prontuarios se han digitalizado en prácticamente su totalidad, en el Departamento de Identificaciones se conservan aún documentaciones muy antiguas que hoy ya deberían tener otro tipo de tratamiento para asegurar su preservación, ya que su convervación se realiza en condiciones muy básicas que implican un riesgo ante el paso del tiempo y otros factores como la humedad.

El Comisario Carlos Arévalos, Jefe de la Sección Archivo de Identificaciones, explicó que si bien el objetivo es aplicar la digitalización total, por la política de la institución se ha optado por mantener también los documentos principales en soporte impreso.

” EL PALOMAR”

En el último piso de las sede central funciona “El Palomar”, como es conocida la sala de archivo que posee los documentos más antiguos, donde se pueden encontrar legajos que datan de las primeras décadas del 1900. Recibió este nombre ya que antiguamente era un sitio donde las palomas anidaban.

Arévalos explicó que los datos que contienen los documentos de esta área ya están completamente cargados en el sistema digital, tarea que llevó un tiempo importante. Pero hoy es el soporte en papel el que está bajo riesgo.

“Hay un riesgo que se pierdan, claro que si. Por el deterioro mismo del papel. Hay algunos documentos en los que no se puede ya identificar el año, por ejemplo. Hay una persona que hace un trabajo de ‘cirugía’ de los documentos que están muy mal, pero consiste en pegar con cinta adhesiva en la mayoría de los casos. Estos documentos ya tendrían que tener otro tratamiento especial para su preservación”, señaló.

El Jefe de Archivo comentó que los datos de estos registros antiguos se siguen utilizando. “Tengo casos de gente que viene a solicitar su documentación después de 50 ó 60 años, gente que se fue a vivir a otro país y regresa, por ejemplo, o vienen a buscar su historia familiar o por procesos judiciales antiguos como herencias. Ellos vienen a consultar y sus datos están ahí. Incompletos quizás en algunos casos, entonces para eso se complementan con otras fuentes mediante un proceso de consulta”, refirió.

Desde el 2004 se inició un proceso sostenido de digitalización de los documentos y desde entonces se vienen cargando los datos. Actualmente, desde las cédulas a partir de 7 millones mas o menos ya están los datos íntegramente en el data center y se imprimen directamente los documentos que necesite una persona de su historial.

LA HUELLA DACTILAR COMO ELEMENTO CLAVE

Cuenta Riveros Florentín en su investigación que en el año 1905, Juan Vucetich, antropólogo y policía argentino (era de origen croata y se nacionalizó), quien hacia fines del 1800 creó del sistema dactiloscópico (de identificación por huellas dactilares), obsequio a la policía paraguaya uno de los libros de su autoría donde desarrollaba esta ciencia. Desde entonces es la base que aun rige.

El Suboficial Principal Gustavo Fernández, del Area de Dactiloscopía del Departamento de Identificaciones, explicó que desde el 2009 está digitalizado el proceso de toma de huellas: “Anteriormente, se tomaban las huellas dactilares de los diez dedos o en todo caso del pulgar derecho, según el documento que se precisaba, se entintaba y se imprimía sobre sobre el papel de registro. La comparación de huellas dactilares se hacía a ‘ojimetro’, con lupa”.

Hoy sofisticados sofware se encargan de la de búsqueda y comparación de los registros dactilares, bajo observación de profesionales calificados de la Policía Nacional.