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La CoViD-19 no es una pandemia: es una sindemia

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La CoViD-19 no es una pandemia: es una sindemia

Algunos han dado en llamar, a la pandemia por la enfermedad del nuevo coronavirus-19, como el gran igualador, porque según se apunta no discrimina a nadie, ni por razones económicas ni étnicas ni de religión , o cualquier otra excusa que se utiliza para discriminar a los seres humanos. Versión impresa Sin embargo, evidencias recogidas en muchos países del mundo demuestran que la CoViD-19, sí tiene, al igual que cualquier otra enfermedad, un rostro duro y frío que descarta a los menos favorecidos en la sociedad. Es conocido que, en los grandes centros urbanos de los Estados Unidos, como Baltimore, Nueva York, Washington D.C., Seattle y otras grandes ciudades, la realidad indica que han sido afectados con un número desproporcionado de fallecidos las comunidades de negros, hispanoamericanos, al igual que los indigentes, situación grave en Los Ángeles, California. VEA TAMBIÉN:  El Covid-19 nos ha cambiado la vida Ni hablar de los indígenas Navajos, que son el grupo étnico más castigado del país por la CoViD-19. En Europa , el panorama apunta a la población de adultos mayores , donde una alta proporción de fallecidos provienen de las casas de retiro para personas de edad avanzada, que carecen de los mejores servicios de atención para ellos, lo cual se ha observado en España, Italia, Francia, Suecia. En nuestros países latinoamericanos , ocurre igual, con intensidad dramática, poniendo en evidencia las carencias de los sistemas de salud y su falta de interés en la salud preventiva; tampoco cuentan con los mejores recursos para la atención de la población , en ninguna de las enfermedades que se puedan presentar, no solo lo de ahora; los que más se infectan y fallecen son las personas menos favorecidas de cada país: los pobres, y los miembros de minorías étnicas discriminadas. Luego entonces, la CoViD-19 no ha hecho sino develar crudamente la deprimente realidad de nuestras sociedades. VEA TAMBIÉN:  La insensata arrogancia de Hayek, el neoliberalismo y el Covid-19 Por lo tanto, si se mezclan más de dos factores epidémicos al mismo tiempo, hablamos de una sindemia. Y eso es lo que tenemos en la actualidad en el país. Veamos un poco la realidad sanitaria de Panamá, en lo que a enfermedades crónicas se refiere: 35% de la población es hipertensa ; 12% diabética; 10% padece de insuficiencia renal crónica; la obesidad en Panamá , alcanza niveles de un 46% de la población mayor de 40 años . Y, curiosamente, estas son algunas de las principales condiciones asociadas a las muertes por CoViD-19, no solo en Panamá, sino en el mundo entero. ¿Qué significa la palabra sindemia? Es un neologismo acuñado por la antropóloga médica Merrill Singer, en el año 1990, quien estudió cómo el abuso de sustancias, la violencia y el Sida se agrupan y se afectan mutuamente entre una población pobre de los centros urbanos de los Estados Unidos. Este término, alude a que la palabra 'sindemia', sea utilizada para designar la dinámica sinérgica que se produce entre varias epidemias que comparten factores sociales y que coexisten en tiempo y lugar , interactuando entre sí; lo cual explica el impacto de la CoViD-19. La pobreza no permite un acceso universal, de calidad, a los servicios de salud, y esto se relaciona con nutrición inadecuada, generacionalmente transmitida, porque se come para sobrevivir, no para estar sano. Se sabe que la sana alimentación tiene costos prohibitivos para la mayoría ; entonces hablar de algo así podría ser demagógico e irreal para Panamá. De acuerdo con un estudio divulgado por el diario La Vanguardia, de España, sobre fallecidos por CoViD-19 en Italia, el 99% del total, eran pacientes de, al menos, una enfermedad crónica; el 75% de los fallecidos padecían 3 enfermedades crónicas. Panorama similar en Panamá, con una gran cantidad de personas en riesgo por esas mismas causas. Desde esta visual, lo que tenemos es la acción de varios tipos epidémicos actuando sobre nuestros organismos; y la pobreza, madre de los males sociales, i ncide directamente en los problemas de salud pública. Las consecuencias de los estilos de vida no saludables, que empeoran por la falta de prevención, son muy previsibles: la debacle. No se habla de lo que sucede con las enfermedades crónicas, o con la pobreza que las acompaña, peor con la crisis que se profundizará más. La actual c uarentena ha exacerbado las dificultades sociales ya existentes, originadas por la pobreza y desigualdad social; el epicentro de la CoViD-19, en Panamá, se ha desplazado del corregimiento de San Francisco (capas medias/altas) hacia los corregimientos de Tocumen, 24 de Diciembre, así como a la provincia de Panamá Oeste. Debe prevalecer el enfoque de los determinantes sociales de la salud, que explica la dinámica social y su expresión en la salud pública; no es solo lo biológico, sino el conjunto de eso más lo social; otra concepción, que solo mire la enfermedad, solo servirá para eternizar las causas del problema: eso no es salud pública. Magíster en psicología social.