El doctor Rodrigo Ernesto Barrera Rodríguez, oftalmólogo supra especialista en Córnea de FUNDONAL, explica: “El queratocono implica la pérdida de la estructura normal de la córnea, lo que impide que la luz se enfoque correctamente en la retina y produce una disminución progresiva de la visión. Si no se trata a tiempo, puede comprometer profundamente la calidad de vida del paciente”.
Aumento del queratocono en menores: un llamado a reforzar la vigilancia y la detección oportuna
Bogotá D.C., 29 agosto de 2025. La protección de la visión de niñas, niños y jóvenes frente al queratocono constituye una prioridad para la salud ocular. El queratocono es una enfermedad silenciosa de la córnea que suele iniciarse en la infancia o la adolescencia y, al no producir dolor, con frecuencia pasa inadvertida hasta ocasionar un deterioro visual significativo. Por esta razón, la detección oportuna y la valoración por un oftalmólogo son fundamentales para frenar su progresión y preservar la calidad de vida.
La Fundación Oftalmológica Nacional (FUNDONAL) advierte que el queratocono puede manifestarse desde los 5 o 6 años de edad y que, si no se identifica y maneja a tiempo, puede evolucionar hasta causar un deterioro visual severo o incluso una discapacidad visual permanente. Esta condición implica el adelgazamiento y la pérdida de la forma esférica de la córnea, lo que genera una curvatura anormal que altera la refracción de la luz y provoca visión distorsionada. Generalmente afecta ambos ojos de forma asimétrica y, al no provocar dolor, su diagnóstico requiere pruebas especializadas.
El doctor Rodrigo Ernesto Barrera Rodríguez, oftalmólogo supra especialista en Córnea de FUNDONAL, explica: “El queratocono implica la pérdida de la estructura normal de la córnea, lo que impide que la luz se enfoque correctamente en la retina y produce una disminución progresiva de la visión. Si no se trata a tiempo, puede comprometer profundamente la calidad de vida del paciente”.
Entre los factores asociados al desarrollo de esta enfermedad se encuentran los antecedentes familiares y ciertas condiciones alérgicas, como la rinitis y el eccema. Asimismo, el hábito de frotarse los ojos favorece el adelgazamiento corneal y acelera la progresión del queratocono.
Los tratamientos actuales persiguen dos objetivos principales: detener la progresión de la enfermedad y rehabilitar la visión. Entre las opciones disponibles se encuentran:
- Lentes y soluciones de rehabilitación visual: lentes de contacto especiales y, en algunos casos, lentes intraoculares para mejorar la agudeza visual cuando las correcciones convencionales son insuficientes.
- Cross-linking corneal: procedimiento reconocido para frenar la progresión mediante el refuerzo de la estructura corneal.
- Segmentos intracorneales: implantes que mejoran la geometría de la córnea y la visión en pacientes con deformidad corneal.
- Trasplante de córnea: alternativa reconstructiva en casos avanzados, cuando otras opciones no permiten recuperar la forma o la transparencia del tejido.
La confirmación diagnóstica requiere una valoración oftalmológica y pruebas especializadas, como la topografía corneal. Por ello, FUNDONAL recomienda que, ante la sospecha de queratocono, el paciente sea remitido al oftalmólogo para definir el plan terapéutico más adecuado. El doctor Barrera enfatiza que la recomendación más importante es evitar frotarse los ojos y acudir al especialista ante cualquier cambio en la visión, ya que los optometristas no cuentan con la capacidad para diagnosticar ni tratar esta enfermedad; únicamente el oftalmólogo puede solicitar y analizar los estudios especializados.
Fiel a su compromiso con la salud visual de los colombianos, la Fundación Oftalmológica Nacional continúa promoviendo el acceso a tecnologías y tratamientos en comunidades con barreras de acceso al sistema de salud. Su objetivo es reducir la ceguera evitable en el territorio nacional y mejorar la calidad de vida de quienes enfrentan condiciones como el queratocono.
Finalmente, FUNDONAL hace un llamado a padres, madres, cuidadores y jóvenes para que no subestimen los signos de visión borrosa en la infancia o la adolescencia. Consultar oportunamente con un profesional de oftalmología puede marcar la diferencia entre conservar una visión funcional o enfrentar una discapacidad visual irreversible.
Foto:Javier Francisco Ceballos Jimenez